Para poder conseguir ciertos objetivos, debemos tener en cuenta una serie de pasos.
¿Quieres saber cuáles son?
- Establecer qué queremos hacer (y por qué), esto nos dará la motivación para dar el primer paso, para iniciar el cambio. ¿Dónde estamos ahora mismo? ¿A dónde queremos llegar? ¿Por qué? ¿Cuál es el mejor camino para llegar a ello? ¿Qué está en mi mano y qué se escapa de mi control? Establecer el destino, el rumbo es primordial para poder llegar a él. Si bien puede haber giros e imprevistos en el camino -y por ello debemos mantenernos flexibles, confiar en esos cambios y seguir caminando, encontrando ese equilibrio entre constancia y confianza en el flujo y en el cambio- es importante no mantenernos rígidos, sino flexibles, constantes y determinados.
- Hacerlo. La motivación nos impulsará a dar el primer paso, pero será la disciplina lo que nos hará seguir caminando. No debemos esperar a tener ganas, las ganas vendrán mientras lo estemos haciendo. Confía en el proceso. Hacerlo, sin ganas y sin motivación pero por disciplina retroalimentará tu autoconcepto y tu autoeficacia, conceptos muy importantes en el campo de la psicología. Esto significa que mejorará la idea que tienes sobre ti mismo, tu autoestima, y servirá de alimento para tu motivación. Los objetivos no se consiguen con motivación, sino con disciplina. Al igual que no nos planteamos si nos apetece o no ir a trabajar en un día laborable, no debemos tampoco plantearnos si nos apetece realizar aquellos pequeños pasos preestablecidos para cumplir nuestro objetivo, o aquellas rutinas de bienestar y autocuidado indispensables para nuestra salud mental.
- Creer en uno mismo. Convierte tus pensamientos en aliados, en la bicicleta que te lleven hacia ese destino, hacia ese objetivo propuesto. Revisa tu diálogo interior, ¿Qué te dices a ti mismo? ¿Te dices aquello que te gustaría escuchar, o en cambio te boicoteas? En un gran número de ocasiones, somos nosotros mismos y nuestros pensamientos el principal impedimento para alcanzarlos. Piensa en ocasiones del pasado en las que creías que no serías capaz de cumplir algo, en las que te encontrabas en una situación complicada que dudabas de ti mismo, y recuerda las habilidades que utilizaste para salir de ella y superarla. Recuerda todas esas batallas ganadas y esas lecciones aprendidas. Toda esa fortaleza que desconocías tener. Reconecta con esa parte y ponla a trabajar. Sácala a flote si lleva demasiado tiempo hundida.
- Confía en el proceso. Nadie dijo que fuera fácil, o rápido, pero déjame que te diga una cosa, un pequeño paso hoy, puede que creas que no significa nada, puede que no veas el resultado inmediato de ese pequeño paso, pero a lo largo de un año, 365 pasos te habrán llevado lejos de donde te encuentras ahora, y cerca de dónde quieres estar. Confía, y disfruta del camino. La felicidad no está en la meta sino en el recorrido.
Becca Lago