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Pasos para sanar nuestras heridas emocionales

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Sanar nuestras heridas emocionales

 

 

La mayoría de nosotros pasamos la mayor parte de nuestra vida mirando hacia otro lado, omitiendo y procrastinando este proceso de sanar nuestras heridas emocionales. Es un proceso, a veces, difícil, y por ello, preferimos evitarlo, pero una vez que empezamos a navegar en ello, se convierte en un camino bonito y gratificante.

Hoy quiero hablarte de algunos de los pasos que, como psicoterapeuta, ayudo a los pacientes a dar para que sean capaces de sanar sus heridas emocionales.

Lo fácil sería vivir en la ignorancia, pero como una vez escuché, no le pido a la vida que sea fácil sino feliz. Y para que sea feliz, primero necesitamos hacer que ciertas cosas cambien para que otras puedan llegar.

 

Por ello, el proceso de sanar nuestras heridas emocionales es el siguiente:
  1. Hacernos conscientes de ellas. Entender que las tenemos, como un proceso de despertar, de mirar hacia nuestro interior, de autoconocernos mediante la introspección. Para ello necesitamos pasar tiempo con nosotros mismos. Puede ayudarte escribir, aquello que sientes y piensas y leer sobre el tema, incluso pedir ayuda profesional.
  2. Aceptarlas, no rechazarlas. Aprender a reconciliarnos con ellas, darles un espacio en nuestra vida, reconocer que están ahí, mirarlas de frente, a la cara, y dejar de procrastinarlas y evitarlas.
  3. Intentar sanarlas -que no cambiarlas-. A mi me gusta utilizar la metáfora de florecer. Hacer que florezcan. Si ahora las vemos como heridas abiertas -como fango, un pantano, donde no hay vida solo infección-, entonces, mediante cariño, tiempo, palabras y autocuidado, hacer que se cierren y florezcan. No que desaparezcan. No actuar como si nunca hubieran estado allí. Las cicatrices nos hacen bellos, únicos, nos hacen sabios y resilientes.
  4. Entender qué es lo que nos han aportado esas heridas. Normalmente son los puntos de inflexión en nuestra vida, esos momentos difíciles en los que nos encontramos en una encrucijada cuando y dónde podemos crecer, florecer, avanzar y subir de nivel. Hacer un proceso de introspección, y, con retrospectiva, darnos cuenta de las fortalezas que nos llevaron a desarrollar esas situaciones, los aprendizajes que se escondían tras ellas. ¿A día de hoy, qué he aprendido de todo esto? ¿Qué me han aportado para ser quien soy hoy en día?
  5.  Las heridas emocionales se dejan ver en la forma que tenemos de relacionarnos con las personas de nuestro alrededor, sobre todo, en el proceso de buscar pareja. Se sabe que el apego que desarrollamos en nuestra infancia con las figuras de seguridad como nuestros padres o cuidadores, condicionará el apego que desarrollemos y dará lugar a las heridas emocionales de las que hablamos. En la edad adulta, estas heridas se mantienen latentes y salen a la superficie en el momento en el que buscamos pareja y nos emparejamos. Si analizamos el tipo de perfil de pareja que vamos repitiendo, el patrón, nos daremos cuenta de las carencias que intentamos suplir con individuos con ciertas características similares, como por ejemplo, padres ausentes o demasiado autoritarios, poco cariñosos, etc. Si este tema de interesa hay mucha literatura que habla sobre ello. Conocer el origen de todo esto y entender el proceso por el cual esto se desarrolla te ayudará a empezar con el proceso de sanar, pues entender es imprescindible para reelaborar toda nuestra historia.

Hoy te invito a que des un paso hacia delante para sanar esas heridas emocionales, y de esta manera, florecer.

 

Becca Lago


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